El minuto 106 en el que España volvió a ser campeona del mundo
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Minuto 106 en el MetLife Stadium. Habían pasado apenas treinta y nueve segundos de la segunda parte de la prórroga cuando Pedro Porro levantó la cabeza y colgó un balón al segundo palo. Allí, entre la maraña de piernas cansadas, apareció Nico Williams para ganar un salto a Molina y peinar el balón hacia atrás. Y en la frontera del área pequeña, sin pensarlo, un futbolista que había entrado al campo en el minuto 62 empujó la pelota con la zurda, a primer toque, junto al palo de Emiliano Martínez. Ferran Torres. 1-0. España, campeona del mundo.
Ciento veinte minutos habían hecho falta para romper el 0-0. Ciento veinte minutos de una final que no se pareció a ninguna de las que uno imagina de niño —sin goles tempraneros, sin fiesta ofensiva— y que sin embargo lo tuvo todo: tensión, una expulsión, once paradas de un portero y, al final, la mano del destino escrita por dos suplentes. Esta es la crónica de cómo España conquistó su segunda Copa del Mundo, la primera desde 2010.

Una final de ajedrez, cerrada con candado
El guion lo avisaba y el guion se cumplió: la mejor defensa del torneo contra el mejor ataque, y ganó la defensa. España salió con su 4-3-3 —Simón; Porro, Cubarsí, Laporte, Cucurella; Rodri, Olmo, Fabián Ruiz; Yamal, Oyarzabal, Baena— y Argentina respondió con Messi arropado por Nicolás González y Julián Álvarez arriba. Durante noventa minutos no se movió el marcador. Durante la prórroga, tampoco, hasta ese destello del 106′.
El dato que resume la noche es demoledor: Argentina no realizó ni un solo disparo entre los tres palos en los 120 minutos. La campeona vigente, la del mejor ataque del Mundial, no logró inquietar a Unai Simón ni una vez. La muralla española, esa que había encajado un único gol en todo el torneo, cerró la final con otro candado.
El gol: dos suplentes escriben la historia
Aquí está la belleza de esta final. El tanto que decidió un Mundial no lo firmó una estrella titular, sino la combinación de dos futbolistas que habían salido del banquillo. Nico Williams, que entró en la segunda mitad, ganó el duelo aéreo y prolongó el centro de Porro; Ferran Torres, que había relevado a Oyarzabal en el 62′, apareció para rematar a placer. El delantero rotación que decide una final del Mundial: pocas historias más futboleras que esa.
Ferran, después, lo contó con el corazón por delante: "I just saw the ball coming to me and I just shot with the power of all the Spanish people" ("Solo vi que el balón venía hacia mí y disparé con la fuerza de todo el pueblo español"). Era su primer gol del torneo, y llegó en el minuto exacto en el que tenía que llegar.

La expulsión que cambió el equilibrio
Si hubo un instante que inclinó la balanza antes de la prórroga, fue el 90+3′. Enzo Fernández, ya con una amarilla, se lanzó a una entrada temeraria sobre Pau Cubarsí que dejó al joven central por los aires. Segunda amarilla, roja, y Argentina a diez para los minutos finales del tiempo reglamentario y toda la prórroga. La mesa de reglas de ESPN juzgó la expulsión merecida. Con un hombre menos y las piernas fundidas tras dos prórrogas previas en el cuadro, la albiceleste llegó al tramo decisivo pidiendo la hora.
Emiliano Martínez, once paradas para la eternidad
Que el partido llegara vivo a la prórroga tuvo un nombre propio en el bando perdedor: Emiliano Martínez. El portero argentino firmó once paradas, la cifra más alta jamás registrada por un guardameta en una final del Mundial. Se dijo, en versiones que no llegaron a confirmarse, que jugó con un dedo roto. Con confirmación o sin ella, su actuación mantuvo con vida a una Argentina que apenas pisó el área rival. No le alcanzó, pero su noche quedará en los libros pese a la derrota.
El feo epílogo tras el pitido
La imagen que ensució el final no estuvo en el juego, sino en los segundos posteriores al pitido. Con el árbitro Slavko Vinčić —primer esloveno en dirigir una final del Mundial— ya señalando el cielo, se desató una tangana: Leandro Paredes agarró por el cuello a Eric García y derribó a Gavi, y los jugadores españoles tuvieron que intervenir para separar. El detonante había sido un encontronazo de Molina con Rodri, con García metiéndose por medio.
Aquí conviene el matiz, porque no todas las versiones coinciden. Varios medios dieron por expulsado a Paredes, pero el acta oficial de la FIFA recoge que no fue expulsado. Lo que sí está confirmado por múltiples fuentes es el agarrón. El excapitán inglés Alan Shearer, como comentarista, lo describió sin filtros: "Paredes threw two or three haymakers into someone’s face. He went for them" ("Paredes lanzó dos o tres mamporros a la cara de alguien. Fue a por ellos"). Un final impropio de una final, con España criticando además que la albiceleste se diera la vuelta durante el levantamiento del trofeo.
Lo que dijo el vestuario campeón
Luis de la Fuente, el seleccionador, había marcado el tono desde antes: "I said gentlemen we have an appointment with history, and we want to be there first" ("Les dije: señores, tenemos una cita con la historia, y queremos llegar los primeros"). Cumplida la profecía, repartió el mérito entre sus futbolistas: "When you look back at this process, I would not have achieved anything without these players. These players are amazing" ("Cuando miras atrás este proceso, no habría logrado nada sin estos jugadores. Estos futbolistas son increíbles").
En el otro vestuario, la elegancia en la derrota. Lionel Messi, a sus 39 años y visiblemente afectado, asumió el golpe: "They were better, to be honest. We lost the game, and we accept that" ("Fueron mejores, siendo honestos. Perdimos el partido y lo aceptamos"). Y Lionel Scaloni resumió el sentir albiceleste: "Sadness, but knowing that we left everything out there" ("Tristeza, pero sabiendo que lo dejamos todo ahí fuera").
Un apunte para quien miraba también las cuotas
Hay un detalle que a los aficionados a las apuestas no se les escapó. Como la final terminó 0-0 en los noventa minutos, el mercado de resultado a 90′ (1X2) se liquidó con la X (empate) como ganadora, mientras que el mercado de "levantar el trofeo", que incluye prórroga, se resolvió a favor de España. Dos mercados sobre el mismo partido, dos ganadores distintos. Y el gran pelotazo: Ferran Torres como goleador, un nombre de rotación que cotizaba en territorio de 16.0 hacia arriba, mientras los favoritos al gol (Messi, Oyarzabal, Yamal) se quedaron secos.
- España 1-0 Argentina tras la prórroga: gol de Ferran Torres en el 106′, a los 39 segundos de la segunda parte del alargue. Segundo título mundial de España, el primero desde 2010.
- El tanto lo firmaron dos suplentes: centro de Porro, prolongación de cabeza de Nico Williams y remate de Ferran (había entrado en el 62′ por Oyarzabal).
- Enzo Fernández fue expulsado (90+3′, doble amarilla sobre Cubarsí); Argentina jugó con diez el tramo final y la prórroga.
- Emiliano Martínez firmó 11 paradas, récord en una final de Mundial. Argentina no tiró entre los tres palos en 120 minutos.
- Tras el pitido, Paredes agarró por el cuello a Eric García; varios medios lo dieron por expulsado, pero el acta oficial de la FIFA dice que no lo fue.
- España acabó sin tarjetas; Argentina, con siete amarillas y una roja.
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Datos de la final del 19 de julio de 2026. Resultado, goles y desarrollo: Wikipedia (canónica), ESPN, Yahoo, FIFA, PBS. Paradas de Martínez y disciplina: beIN Sports, Yahoo; acta oficial vía FIFA/Wikipedia. Declaraciones: Yahoo Sports, Bleacher Report, World Soccer Talk. Recuerda: las apuestas son solo para mayores de 18 años y están reguladas en España por la DGOJ (Ley 13/2011).
